Ahora que ya estoy más desvinculado de muchas cosas puedo escribir con más libertad. Hace unos dias lei en prensa la notícia sobre la visita-piloto al ,casi ya acabado, Alto Horno. Me alegro pero no puedo evitar notar que me toman el pelo. Fué una visita protocolaria,institucional...preparada.Hecha para vendernos lo productiva que va a se la ¿inversión?. Diseñada para que los porteños nos sintamos orgullosos. No fué una visita de verdad.
Algunos diran que soy pesimista o que intento ir contra todo y no hay nada más lejos de la realidad.Ojala comenzaran a venir miles de turistas al Alto horno, que consumieran en nuestro pueblo, que lo conocieran, que disfrutaran de él, que crearan puestos de trabajo...pero me cuesta verlo y me cuesta asumir que el intento de que eso pase se quiere hacer mediante una obra en un lugar poco propicio y adecuado que , dado su coste, no dudariamos en calificar de obra faraónica. Y en esta ocasión no tienen la culpa solo los políticos, si no todos. Hemos empujado a veces a tomar decisiones como estas, de orgullo, de pasión, de sentimiento..sin pararnos a pensar.Nuestro Alto Horno ya luce vistoso, ya está preparado ¡¡como nos deben envidiar en otros lugares donde no tienen tan arreglado sus hornos¡¡
Y yo sigo pensando que vamos cuesta abajo...

